• El fotógrafo Allan Teger fotografía personajes en miniatura sobre cuerpos que simulan montañas, praderas, mares…

  • Se inspiró en una reflexión sobre las realidades múltiples: “Se puede ver un paisaje y un cuerpo. Ambas percepciones, aunque diferentes, son válidas”.

  • Hace un tratamiento elegante y discreto del desnudo, con fotos analógicas y en blanco y negro.

Dos ciclistas pedalean juntos tras bajar una colina. Un pescador prueba suerte en una especie de poza solitaria. Un golfista hace un swing para intentar sacar la bola de la maleza. Los sencillos paisajes del estadounidense Allan Teger esconden sorpresas: la geografía de las imágenes la forma el cuerpo humano.

En un tratamiento elegante y discreto del desnudo, con fotos analógicas de medio formato y en blanco y negro, compone en Bodyscapes (Cuerpo-paisajes) escenas en las que una espalda es una pradera, el ombligo es un charco, las nalgas y los pechos son montañas.

Bodyscapes se desarrolló a partir de mis estudios de psicología. Quería demostrar en el arte las ideas que yo enseñaba”, dice Teger. Fotógrafo autodidacta desde los 13 años, estudió para ser psicólogo social y se ganaba la vida en los años setenta como profesor de universidad cuando comenzó con el proyecto, que sigue renovando y ampliando conforme perfecciona la idea.

Las formas del universo

Recuerda con claridad cómo una reflexión filosófica lo llevó a empezar con la serie: “Pensaba en cómo la forma y la estructura del universo se repite a sí misma en todos los niveles y de pronto apareció la imagen en mi mente de un esquiador deslizándose por un pecho. Un cuerpo parece un montaña y ese es un ejemplo de dos realidades que coexisten. La foto se puede ver como un paisaje y como un cuerpo. Aunque son muy diferentes, las dos percepciones son correctas. Entonce supe que tenía una colección de imágenes esperando a ser capturadas en fotos”.

Unos ven el paisaje y no el cuerpo. Otros preguntan por la localización de la fotoLos desnudos masculinos y femeninos que forman los paisajes de Bodyscapes se muestran de un modo tan sutil que a veces Tegel reconoce que no se notan.

Ha sido testigo de cómo algunos sólo veían el paisaje, ignorando que fuera un cuerpo hasta que otra persona les señalaba algún detalle. Incluso le han preguntado por el lugar donde fueron hechas las fotos. “Mi historia favorita es la de una pareja con un hijo de unos cinco años. Los padres le preguntaron al niño si sabía dónde había sido tomada la instantánea y él respondió con mucha seguridad, “Sí, en California”.